El vicepresidente de EE.UU. JD Vance llega a Islamabad para encabezar la delegacion estadounidense en las primeras negociaciones directas entre EE.UU. e Iran desde 1979, mientras el alto el fuego de dos semanas pende de un hilo y el destino del Libano amenaza con deshacer todo el acuerdo.
El encuentro diplomatico mas trascendental entre Estados Unidos e Iran desde la Revolucion Islamica de 1979 comienza hoy en Islamabad, con el vicepresidente JD Vance liderando una delegacion estadounidense que incluye al enviado Steve Witkoff y a Jared Kushner. Del lado irani, el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf y el ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi presionaran por un acuerdo integral que incluya el fin de los ataques israelies sobre el Libano. El primer ministro pakistani Shehbaz Sharif, quien negocio el alto el fuego que detuvo 39 dias de guerra, sera anfitrion de las conversaciones en un momento en que ambas partes cuestionan publicamente si la tregua puede sobrevivir.
El obstaculo central es el Libano. Iran insiste en que el alto el fuego debe extenderse a las operaciones israelies contra Hezbola, senalando que tres de sus diez condiciones ya han sido violadas: los ataques continuos al Libano, un dron que ingreso al espacio aereo irani y la negacion del derecho de enriquecimiento de uranio. EE.UU. e Israel sostienen que el alto el fuego cubre solo las hostilidades directas entre EE.UU. e Iran y no restringe la guerra de Israel en el Libano. Este desacuerdo casi colapso la tregua en cuestion de horas, cuando Israel lanzo mas de 100 ataques sobre el Libano en 10 minutos, matando a 254 personas en el dia mas mortifero del conflicto desde el 2 de marzo.
Lo que esta en juego no podria ser mayor. Si las negociaciones fracasan, Iran ha amenazado con cerrar permanentemente el Estrecho de Ormuz, cortando una quinta parte del suministro mundial de petroleo. Los mercados globales, que habian repuntado brevemente con las esperanzas del alto el fuego, ya han revertido su curso. Los precios del petroleo vuelven a subir, las navieras desvian sus petroleros y los gobiernos desde Tokio hasta Berlin preparan planes de contingencia para una interrupcion energetica prolongada. Tanto Washington como Teheran estan bajo una enorme presion interna para reclamar la victoria, dejando muy poco margen para el compromiso que podria convertir una fragil pausa de dos semanas en una paz duradera.