La Casa Blanca sostiene que un petrolero ruso fue autorizado a llegar a Cuba por razones humanitarias, aunque insiste en que no hay un cambio formal en la política de sanciones. La decisión le da a La Habana un respiro energético en medio de apagones severos y un sistema eléctrico colapsado. También abre una pregunta incómoda para Washington: si se trata de una flexibilización calculada o de una señal de que ya no puede sostener completamente su propia línea dura.