Trump anuncia que EE.UU. está "limpiando" el Estrecho de Ormuz sin detallar qué implica eso.
Trump declaró que Estados Unidos está "despejando" el Estrecho de Ormuz, la estrecha vía marítima por la que fluye aproximadamente el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo. El anuncio llegó cuando petroleros vacíos supuestamente comenzaron a dirigirse hacia EE.UU. para cargar crudo, señalando la confianza de Washington en que el paso se reabrirá. Pero la realidad en el agua cuenta una historia diferente — el estrecho permanece efectivamente cerrado, con Irán aún controlando qué barcos pasan y cuántos logran cruzar.
El bloqueo ya ha sido descrito como la mayor interrupción del suministro energético global desde la crisis petrolera de los años 1970. Irán cerró el tráfico comercial a través de Ormuz después de que Estados Unidos e Israel lanzaran la Operación Epic Fury el 28 de febrero, matando al Líder Supremo Ali Khamenei y desencadenando una guerra que envió los precios del petróleo en espiral. El alto el fuego de dos semanas acordado el 7 de abril debía incluir la reapertura inmediata del estrecho, pero Teherán ha dilatado el proceso, limitando los cruces y exigiendo concesiones en el alivio de sanciones antes de restaurar el acceso completo.
Para Trump, el estancamiento en Ormuz es tanto una palanca de negociación como una carga política. Cada día que el estrecho permanece cerrado, los consumidores estadounidenses sienten el dolor en la gasolinera — y su promesa de energía barata luce cada vez más vacía. El ejército tiene recursos desplegados para forzar el paso, pero hacerlo arriesgaría el colapso total del alto el fuego. Los próximos días en Islamabad determinarán si la diplomacia puede lograr lo que los buques de guerra no han conseguido: reabrir el punto de estrangulamiento petrolero más crítico del mundo sin reavivar la guerra.